El ferrocarril que comunicaba Astorga con Plasencia dejó de funcionar. Atrás quedaron las décadas en las que esas vías de hierro unieron pueblos. Ahora ese trazado se ha acondicionado en algunos de sus tramos y se les ha dado un nuevo uso, una vía verde para senderistas y ciclistas que pueden disfrutar de un recorrido histórico, incluso para subir en peregrinaje hacia Santiago de Compostela.
Uno de los tramos de esta Vía Verde acondicionada para su uso, es el que comunica Béjar, Hervás y Plasencia lo que supone 67 kilómetros de bellos parajes a las faldas de la sierra de Bejar y Hervas , el encanto que también atesora el Valle del Ambroz y el transitar por la dehesa extremeña.
Por el camino, el ciclista puede disfrutar de un camino entre castaños, arces, robles o avellanos, pasando por antiguas estaciones de tren acondicionadas, como las de Hervás, Puerto de Béjar o Béjar, y viajar en el tiempo con huellas de lo que fue su uso ferroviario, gracias a traviesas, raíles de hierro, semáforos para el paso de los vagones o mecanismos para los cambios de aguja.
Llamativo es el paso por los túneles que permitían salvar desniveles y uno de ellos llama la atención por su longitud, un metro por debajo de las montañas, con luz que se atenúa con el paso de los ciclistas y que al final abre paso a la naturaleza.
Este tramo Béjar-Hervás tiene continuidad hacia el sur, hacia Plasencia con un tramo acondicionado de 37 Km. y hacia el norte, por tierras salmantinas y con la mirada puesta en el norte.
Descenso de la Vía Verde
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